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huellas en el mar
- la habana 2002
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ICOM 2002 (O NUESTRO HOMBRE EN LA HABANA)
Carlos Scolari
Publicado originalmente en el Interlink
Headline News
Cada
dos años se celebra en La Habana el Congreso ICOM 20002, un encuentro
internacional de investigadores, estudiantes, profesores y profesionales
de la comunicación. Organizada por la Facultad de Comunicación
de la Universidad de La Habana, la edición 2002 de ICOM contó
con la presencia de uno 400 participantes de 15 países. Las delegaciones
más importantes, además obviamente de la cubana, fueron
las de México, Ecuador y Puerto Rico. También había
representantes de España, Portugal, El Salvador, Brasil, Perí,
Venezuela, Colombia entre otros países. A diferencia de otras ediciones,
cuando la presencia argentina dólar barato mediante- nunca
bajaba de 40 o 50 participantes, esta vez fue casi inexistente.
El tema general del encuentro que se realizó entre los días
9 y 13 de diciembre- fue "Información y Cultura ante las convergencias
de la era digital: recursos teóricos y destrezas prácticas".
Durante el encuentro sesionó también el II Encuentro de
Estudiantes de Comunicación Social y el II Coloquio de Estudiantes
de Bibliotecología y Ciencias de la Información. Fin de
la ficha técnica.
La conferencia inaugural estuvo a cargo de Octavio Islas, del Politécnico
de Monterrey. Obviamente, el tema era la cuestión digital y la
comunicación. La conferencia que hizó un vuelo de
pájaro por los planteos de Echeverría, Castells y algún
otro que me olvidé de anotar- incluyó la presentación
de un par de proyectos que se están desarrollando actualmente en
México (por ejemplo el www.proyectointernet.com.mx o la publicación
on-line www.razonypalabra.org.mx). El discurso de Islas fue interesante
por dos motivos. Primero, por lo que dijo: evitando el fantasma apocalíptico
o la banalidad integrada, Islas no se refirió a la web como un
simple instrumento neutral que, depende de quien lo use (los zapatistas
o el gobierno de México), será opresor o liberador. Al incorporar
la cuestión cognitiva (la esfera "internetacional" que
genera una nueva geografía mental) queda evidenciado que la red,
más allá de los contenidos o de los proyectos políticos
que se mueven detrás, está por sobre todas las cosas remodelando
nuestra forma de pensar, de organizarnos colectivamente y de actuar.
La conferencia de Islas fue interesante además por lo que no dijo:
de frente a un auditorio compuesto mayoritariamente por estudiantes, en
la coqueta Aula Magna de la Universidad de La Habana, costaba muy poco
ganarse al público bajando un discurso hiperideologizado y "revolucionario"
Islas supo evitar la tentación y se mantuvo en un registro
crítico.
El acto de apertura incluyó la actuación de algunos jóvenes
artistas cubanos (guitarra y voz) y una conclusión a toda máquina
con un quinteto vocal que hizo derretir el Aula Magna con un reperterio
lationamericano que fue desde "Yo vengo a ofrecer mi corazón"
hasta "Alfonsina y el mar", corridos mexicanos, temas venezolanos
y cubanos. Por qué los congresos latinoamericanos tienen ese "no
se qué" que en Europa no se consigue? Por que los encuentros
europeos son friamente aburridos? Será puro formalismo académico?
O será culpa del formol que envuelve a la mayor parte de las universidades
del viejo continente?
Pasemos a las comisiones. Los participantes se dividieron en varios grupos
con el objetivo de discutir argumentos que iban desde Internet hasta el
tema omnipresente en la comunicología cubana- del periodismo,
pasando por la formación profesional de los comunicadores o la
práctica publicitaria. La Comisión "Internet y Comunicación
estuvo coordinada por Milena Recio (Universidad de La Habana y docente
en el Master on-line de www.enredando.com) y por el mismo Octavio Islas.
Durante las cuatro mañanas que duraron los debates se escucharon
ponencias de espíritu frankfurtiano (por suerte pocas), lecturas
críticas de gran espesor (como las ponencias de los mexicanos Guilebaldo
López de Oaxaca y Hugo León Centeno de la Universidad Intercontinental)
y se presentaron interesantes proyectos digitales (como el portal www.culturagalega.org
o los videos interactivos de la brasileña Ana Vitoria Brandao).
Mi ponencia un análisis de la sintaxis de interacción
desde una perspectiva semiocognitiva- fue bien recibida; si bien el enfoque
era muy "microscopico", los presentes demostraron mucho interés
en conocer estos aspectos del lenguaje hipermedial. Como siempre, no faltaron
las ponencias huecas que sólo se presentan para agregar una línea
al proprio curriculum
es posible que un panelista con Ph.D. a las
espaldas se presente con una ponencia sobre cultura y tecnología
sin una definición por lo menos operativa- de ambos conceptos?
Entre todas las ponencias desentonaron favorablemente la ponencia de Mayra
Rivera sobre el cuerpo informático visto desde la ficción
massmediática (Blade Runner y Matrix nunca nos abandonarán
) y una encarnizada defensa del derecho de autor a cargo de una
profesora cubana. La ponencia de la portoriqueña Rivera era en
parte para entendidos (tampoco podía ponerse a contar toda la película
en los 15 minutos que tenía a disposición!), y terminó
por molestar a algún participante que todavía no había
visto la película de Ridley Scott
sin embargo nos preguntamos:
cómo se puede enseñar comunicación en el siglo XXI
sin haber visto Blade Runner?
La presentación de Dolores de Agüero fue antológica:
como ya dijimos se trató de una brillante defensa del derecho de
autor, entendido como derecho del artista -individual y romántico-
tal como se fue conformando a partir de la expansión de la imprenta
en el siglo XVI. El problema no es nuevo: ya Cervantes, a principios del
1600, tuvo que lidiar contras las copias piratas y las segundas partes
truchas del Quijote. Sin embargo resulta claro que en tiempos de MP3 y
de escritura hipertextual colectiva seguir defendiendo una visión
romántica e individual del autor es insostenible
y fue así
que tuvimos que viajar a La Habana para escuchar una defensa del derecho
individual burgués a cargo de una especialista cubana en el tema!
De todas maneras, el recorrido histórico sobre el derecho de autor
a cargo de Dolores de Agüero fue interesantísimo, y el debate
posterior tampoco se quedó atrás.
Las
primeras impresiones de La Habana son contradictorias. En realidad, toda
la semana que duró el ICOM nos pasamos (vi)viendo situaciones complejas,
a veces difíciles de codificar. La Habana es una especie de San
Telmo multiplicada por mil, con incrustaciones edilicias soviéticas
de hormigón armado y algunos barrios muy parecidos al viejo y querido
Alberdi rosarino
todo condimentado con vegetación tropical
y un deterioro generalizado de las construcciones. Las calles son un muestrario
de baches, y las casas a excepción de los edificios restaurados
de La Habana Vieja- están bastante alicaídas. Depende de
donde sople el viento, en La Habana el olor del fuel oil que, supongo,
proviene de alguna refinería que se encuentra en la bahía-
se mezcla con las frituras de algunos locales de comida.
Me marcó mucho esta combinación de fuel oil y cemento armado,
quizás los signos más representativos de un modelo de desarrollo
industrial que ya forma parte de los libros de historia.
Volvamos al ICOM. Las comisiones del congreso sesionaron en el hermoso
campus de la Universidad de la Habana en Vedado, a pocos metros del gigantesco
hotel Habana Libre y a una cuadra de la mítica heladería
Coppelia, famosa por sus fresas y chocolate
El campus está
formado por una serie de edificios en estilo neoclásico (tipo templo
griego) alrededor de una placita, donde una tanqueta verde oliva que homenajea
a la Revolución nos recuerda que no estamos en cualquier republiqueta
caribeña.
A pesar de todas las limitaciones léase embargo económico,
falta de fondos y de tecnología, etc.- en el aula adonde sesionaba
la comisión "Internet y Comunicación" no faltaban
los dos artefactos fundamentales: el cañon y el aire acondicionado.
La temperatura afuera rondaba los 25-28 grados, y la humedad obviamente
mataba.
Pero ICOM 2002 no se terminaba en las ponencias y debates de las comisiones.
A la tarde se desarrollaron varios seminarios de especialización
sobre estudios de recepción, tendencias del periodismo contemporáneo,
comunicación organizacional, etc. El seminario sobre "Teoría
y Práctica del Digital Design" que organicé salió
redondo: 30 inscriptos entre cubanos, mexicanos, españoles, portugueses,
brasileños, puertorriqueños y colombianos, mucho interés
en todos los participantes y trabajos de proyectacion muy lindos a pesar
del poco tiempo (el seminario duró 16 horas). No todos los días
al menos en Italia o España- se encuentra un grupo de universitarios
con tantas ganas de aprender (y hacer) y con ese nivel de formación.
La Facultad de Comunicación funciona a unas pocas cuadras del campus,
en una hermosa casona en la Avenida de los Presidentes. Como todas las
carreras de las universidades cubanas, Comunicación Social que
posee una fuerte impronta periodística- tiene un cupo máximo
de ingresantes. Si a principios de los '90 entraban menos de veinte estudiantes
por año, la necesidad de renovar los planteles profesionales de
los medios de comunicación ha obligado a elevar la matrícula
a casi 50 estudiantes por año. Como en la mayoría de los
países europeos y latinoamericanos, también la Facultad
de Comunicación de La Habana está viviendo a su manera un
boom de inscriptos y debe enfrentar los problemas que todos conocemos,
desde la falta de aulas hasta los equipamientos tecnológicos. La
"ventaja" de Cuba es que después de tantos años
de bloqueo y embargo, arreglarse con lo que se tiene se ha transformado
en una filosofía de vida.
Es
que en Cuba nada se tira, todo se recicla. Hasta las cosas más
banales un piñón viejo de bicicleta, un pedazo de
cañería del agua, un carburador de un Peugeot 404- se han
transformado en objetos de primera necesidad. Si en la comisión
"Internet y Comunicación" nos entusiasmábamos
hablando de los usos sociales de la tecnología y de la imposibilidad
de predecir la evolución de un producto o sistema digital, en las
calles de La Habana esa dinámica marca la vida de todos sus habitantes.
La tecnología, en Cuba, vive un proceso permanente de resemantización.
Todo sirve para otra cosa. No se puede explicar de otro modo el tránsito
por las calles de La Habana de un Cadillac del 1955 o un Ford Falcon made
in Argentina del 1973. Nos contaron que en algunos talleres caseros se
producen de manera artesanal los repuestos para los miles de Lada (réplicas
perfectas del Fiat 128) que aún circulan en Cuba; otras veces,
se instalan directamente viejos motores soviéticos en los aún
más viejos Dodge de los años '50. E la nave va.
A pesar del embargo y de los límites que plantea la economía
de subsistencia, Cuba sigue siendo una usina cultural. En la semana del
ICOM se desarrolló también el 24° Festival de Cine Latinoamericano,
donde se proyectaron películas de todos los continentes y se repartieron
premios a actores reconocidos (como Federico Luppi) y a las producciones
vencedoras (entre ellas "Historias Mínimas" de Sorín).
Las interminables colas de frente a los enormes cines de La Habana eran
el mejor termómetro de la vivacidad cultural de la ciudad.
El viernes 13 de diciembre el ICOM 2002 se cerró con otro acto
a toda música en el Aula Magna de la Universidad. Creo que todos
los participantes la pasaron bien y pudieron, en igual proporción,
intercambiar ideas y disfrutar de esta hermosa ciudad y de su gente. El
decano de la Facultad de Comunicación se despidió con un
largo discurso dedicado a los cinco prisioneros cubanos recientemente
detenidos en Estados Unidos e invitando al próximo ICOM 2004. Los
que no tengan ganas de esperar tanto, podrán darse una vuelta por
el congreso de FELAFACS que se hará en Puerto Rico en el 2003.
No quisiera terminar esta crónica del ICOM 2002 sin algunas reflexiones
sobre los estudios de comunicación en América Latina. Hablando
con varios participantes (sobre todo de México) quedó bastante
en claro que unas de las carencias que presenta la comunicología
latinoamericana es la falta de investigación empírica. Esta
cuestión -que ya ha sido abordada en numerosas ocasiones por gente
como Orozco Gómez- es la que marca la diferencia con las universidades
estadounidenses y europeas. En América Latina se escriben muchos
ensayos porque hay poca investigación de campo. Orozco habla de
"ensayismo sustitutivo": los comunicadores y los cientistas
sociales en general- cubren esa falta de investigaciones empíricas
escribiendo ensayos que, demás está decirlo, a menudo poseen
un indudable valor literario.
Por qué se investiga tan poco? Bueno, la falta de presupuesto es
seguramente la causa principal. Habría que ver hasta dónde
esta carencia no se ha ido transformando en una ideología profesional
Tampoco habría que descartar otro aspecto: escribir un ensayo
es mucho más fácil y divertido- que hacer una investigación
de campo. Podríamos bautizarlo el síndrome de García
Márquez. En ICOM 2002 bastaba escuchar las primeras dos frases
de una ponencia para darse cuenta si el relator era europeo (español
o portugués) o latinoamericano.
Este cruce entre la dimensión narrativa y la esfera científica
me parece más que interesante
Por qué no leer los
textos teóricos desde la literatura? Acaso el libro de Jesús
Martín Barbero "De los medios a las mediaciones" esa
saga del sujeto popular a lo largo de los siglos, desde el lector de la
literatura popular de cordel hasta el espectador de las telenovelas- no
puede ser considerada una de las mejores novelas latinoamericanas de los
años '80? Hay páginas de Barbero que no tienen nada que
envidiarle a las obras de los popes del boom latinoamericano de los años
sesenta. Una operación interpretativa de este tipo de clara
inspiración borgeana, y que seguramente le encantaría a
un tipo como Piglia- nos permitiría descubrir nuevas lecturas de
esos textos y al mismo tiempo desnudar los límites de la producción
teórica latinoamericana.
En Europa las cosas no están mejor. Detrás del seco lenguaje
empírico se esconde a menudo la repetición intrascendente
del mismo esquema, de las mismas categorías de análisis
y metodologías. Esta producción textual es en cierta manera
la expresión de la universidad europea, un sistema todavía
impregnado de feudalismo en muchas de sus expresiones, donde pocos investigadores
o docentes se animan a patear el tablero y proponer nuevas ideas. La mayor
parte de los investigadores prefiere regar su propio paradigma, verlo
crecer de a poquito cada día para ir comiendo cada tanto uno de
sus frutos
hasta el día de la jubilación.
En ICOM 2002 quedó demostrado que, más allá de las
ponencias con sabor a Macondo, los trabajos que presentaban experiencias
de investigación estudios de consumidores, análisis
de algunos aspectos del lenguaje hipermedial, etc.- o proyectos concretos
de comunicación digital una web dedicada a la cultura gallega,
un video interactivo, un portal dedicado a los estudiantes de comunicación-
eran recibidos con beneplácito por todos los participantes.
Mis últimos dos días en La Habana los dediqué al
turismo. Un viajecito a Pinar del Río para visitar una fábrica
de habanos y la hermosa zona de Viñales, con sus viejas montañas
cubiertas de vegetación tropical y sus cultivos de tabaco. Y otro
paseo por La Habana, con largas charlas con mis amigos cubanos. Ellos
me confirman que la economía cubana sobrevive gracias al turismo.
El dólar, moneda prohibida hasta hace unos diez años, hoy
circula libremente por Cuba. Y todos tratan de acapararse algún
billete verde. En primer lugar el gobierno, que hace todo lo posible para
aspirar los dólares que circulan por la sociedad (cualquier parecido
con otro país latinoamericano es pura coincidencia, en Cuba la
educación está garantizada hasta los 18 años y, si
bien la desnutrición infantil de a poco se está despertando,
todavía no ha llegado a los terribles niveles que se conocen en
los ex-paraísos neoliberales). En el otro lado de la balanza tenemos
que poner el esclerosamiento de la estructura estatal, la complejidad
burocrática que se evidencia especialmente cada vez que los
cubanos quieren viajar al exterior- y la falta de un auténtico
debate abierto sobre el futuro de este experimento social que ya lleva
más de cuarenta años de vida. También mis amigos
cubanos, adivinen, sueñan y pelean por alguna beca que los lleve
a cursar un master o doctorado en alguna universidad europea.
Salgo del hotel Vedado por última vez. Caminando por la Calzada
de la Infanta o por San Lázaro el paisaje urbano puede ser el mismo
de Quito o Lima, la gente incluso puede llegar a compartir las mismas
aspiraciones (irse a Miami o comprarse unas Nike) y los cuentapropistas
de la calle estatal o privados que sean- tratarán de venderle
a uno la misma artesanía, pero nos queda la sensación de
que no es lo mismo. Esta es La Habana, esta es Cuba.
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